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El campo toscano está salpicado de villas históricas, verdaderos monumentos construidos en el pasado por miembros de las familias toscanas más importantes como lugar de vacaciones y de relax, lejos de la vida caótica de la ciudad.
Fueron los Medici los que empezaron esta tradición con la construcción de la villa de Poggio a Caiano, la primera de dieciocho repartidas en toda la Toscana. Las villas tenían una doble función: además de ser un lugar de ocio, eran también un lugar de representación, donde recibir a los huépedes más prestigiosos.
Por este motivo, los edificios eran decorados con gran profusión de obras de arte y a su alrededor se colocaban grandes parques, ricos en fuentes, juegos de agua y estatuas para impresionar a los huéspedes y celebrar el poder de los propietarios.
Muchas de estas villas se encuentran, hoy en día, abiertas al público y constituyen una ocasión única para conocer desde cerca la vida de las grandes familias aristocráticas toscanas a lo largo de los siglos.
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