El territorio de la más joven provincia toscana, está dominado por dos admirables ejemplos de villas de campo mediceas: la Villa La Ferdinanda en Artimino, una fracción de la comuna de Carmignano, y la Villa de Poggio a Caiano.
Ambas presentan las características de las villa mediceas, a las cuales los propietarios iban a divertirse y a dedicarse a la cacería, lejos de los negocios y los empeños de la vida en la ciudad.
Como todas la villas mediceas, también las dos residencias de Prato, están circundadas por grandes parques, cuya organización escenográfica fue estudiada para asombrar a los huéspedes y visitantes.
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